Me encanta viajar pero… no tengo un duro

Hoy en día viajar es más barato que nunca. Gracias, entre otras cosas a Internet, el intercambio global es posible. La red ofrece miles de páginas Web donde unas personas pueden contactar con otras que tengan las mismas necesidades. Pero iremos por pasos.

Primero, el viaje. Los vuelos ‘Low Cost’ que cada vez ofrecen un mayor número de compañías permiten recorrerse Europa y los alrededores a unos precios de ganga en muchas ocasiones. Esto requiere ser flexible en fechas y destinos, en muchas ocasiones, y mirar las ofertas con antelación. Hoy en día, casi toda provincia en España cuenta con alguna compañía asentada que ofrece vuelos a bajo coste. Ahora, si el viaje que se quiere realizar es a corta distancia, existe la opción de los coches compartidos. Aquí entra en juego lo que decíamos antes del intercambio gracias a Internet. Solo hace falta marcar en Google ‘coches compartidos’ para ver todas las opciones que existen. Estas páginas Web aún no son tan populares en España como en otros países, pero esta opción de viajar permite un ahorro tanto para los que quieran usar los servicios, ya que siempre son opciones más baratas que el tren o el autobús, y un ahorro en gasolina para el que ofrece su coche. Además, tiene la ventaja de que puede permitirte conocer gente nueva.

Otra opción muy aceptable y para los que son un poco más aventureros, sería el autostop, esa forma de moverse que en España ha quedado en desuso. Simplemente se necesita escribir el destino en un papel, plantarse en una localización adecuada y esperar. Esta forma de moverse no es sólo para hippies y tiene una lógica muy importante: compartir. Si una persona necesita ir a cierto sitio y hay otra que va a ir hacia ese lugar y tiene espacio libre ¿por qué no usar el mismo coche? Simplemente es fijarse que la otra persona parezca de confianza y a viajar.

En cuanto al alojamiento, ante todo decir que estos consejos van sólo dirigidos a aquellos a los que de verdad les encanta tanto viajar que renuncian a la comodidad de las camas de hotel. Si eres de esos o tienes curiosidad en dormir barato, sigue leyendo. Una de las opciones es la de dormir en hostales- dormitorio. En ellos, se comparte la habitación con mucha gente, pero los precios son más que asequibles. Depende de la ciudad, pero normalmente no se pagan más de 12 euros por noche. A veces, incluso puede ser menos de ocho euros. La desventaja es tener que oír los ronquidos del desconocido con el que se comparte cuarto, pero la ventaja es poder conocer a mucha gente con los mismos intereses.

Y existe otra opción aún más barata, por cero euros. Se llama el ‘couch surfing’ o ‘hospitality club’ cuyos nombres vienen de las sendas páginas Web que alojan estas alternativas, y las cuales con como unas redes sociales en las que miles de personas alrededor del mundo, y cada vez más, ofrecen su sofá o camas libres a los viajeros que tengan pensado pasar por su ciudad. Sólo hay un requisito, no escrito pero lógico para que el sistema funcione correctamente: si usas la casa de otro deberías ofrecer la tuya propia. El que se apunta dentro de estas páginas web también se convierte en anfitrión para aquellos que vaya a visitar su lugar de residencia. A veces, si uno no tiene casa propia que ofrecer, sí puede ofrecer ayuda o simplemente tomarse un café con la persona que vaya a visitar su ciudad.

Al igual que todo, el ‘couch surfing’ presenta desventajas como tener que ser medianamente educado con el anfitrión, a pesar de, por ejemplo, haber tenido un día malísimo. Pero ofrece la posibilidad de conocer gente alrededor del mundo y de poder alojarte en casa de una persona de la ciudad que visitas, que pueda ayudarte ante las dudas y aconsejarte los mejores emplazamientos de ese lugar.

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