Compras “invisibles”

Ese alguien a quien tan bien conoces se acerca a ti, con sus manos a modo de cuenco con un montoncito de papelitos blancos. “Coge uno y asegúrate de que no te tocas a ti mismo”. Lees el nombre escrito en el papel y sonríes. No eres tú. Es aquella persona por la cual sientes un especial cariño, es tu compañero de trabajo, tu hermana o tu amiga del alma… es a quien tienes que buscar un perfecto regalo de perfecto amigo invisible.

Y empiezan tus jornadas de compras, vas de tienda en tienda, sabes que tienes que encontrar el regalo perfecto. Pues se merece lo mejor. Es navidad, es su regalo de amigo invisible.

Recorriendo las grandes superficies comerciales te das cuenta que no, que no lo encuentras… Demasiado caro, demasiado barato, sin uso, no le gustará el color…nada, parece que nunca lo encontrarás.

Sin mas, entras en una pequeña tienda, la de toda la vida, tanto que has pasado mil veces por delante y nunca te has preguntado que venderán. No sabes que es lo que te llama la atención, ni su escaparate sin luces ni sonidos despampanantes, ni su falta de publicidad en los buzones de sus vecinos cada mañana; es la mirada de su vendedor. Es aquella mirada que, desde dentro te dice que sabe lo que buscas, que lo tiene. Y confías en el.

Y haces bien, ese regalo tan buscado ya no es invisible, ahora es real. Lo tienes en tus manos. A partir de ahora, y para siempre, esa será tu particular “tienda visible”

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